Muchas veces nos abordan dos grandes preguntas: ¿seré capaz de pagar esto?, ¿debería comprarlo? El dinero nos genera pánico y la sola idea de revisar nuestras finanzas personales nos hace sentir incómodos. El dinero es, lamentablemente, fuente de mucha ansiedad y estrés.

Lo que deberíamos estar preguntándonos, en cambio, no es si podemos comprar algo o no, o si seremos capaces de pagarlo, sino más bien: ¿qué queremos que nuestro dinero haga por nosotros?

¿Por qué hacernos esa pregunta? Porque nos enfoca en torno al tema monetario de una manera mucho más inteligente. Lo que hace es obligarnos a decidir sobre el tipo de vida que queremos llevar y a la vez nos fuerza a pensar en algún plan para llegar a ello.

Sin un plan, estamos flotando y dando botes, esperando que de alguna manera mágica nuestra vida vuelva hacia la dirección correcta. Claramente, eso no va a suceder por sí solo.

La solución al problema:

Esta semana discutimos en nuestro podcast sobre el gran antídoto y secreto para combatir los problemas de dinero: hacer un presupuesto. Sí, un PRESUPUESTO. Todos necesitan un presupuesto.

Un presupuesto personal sirve para definir qué queremos en nuestra vida y nos da las herramientas ára construir esa vida.

La mayoría de las personas pelean con las decisiones monetarias porque no tienen un plan o un sistema para tomar decisiones. Un presupuesto es ese sistema. Tu presupuesto te permite gastar y ahorrar sin culpas porque ya has decidido de antemano que quieres hacer con cada moneda.

A continuación, les dejo una guía detallada de cómo crear un presupuesto para sus finanzas personales. He tomado como base de este artículo el libro de Jesse Mecham “You Need a Budget” y mis experiencias llevando las finanzas personales de mi familia desde hace años. Espero que les sea de mucha ayuda.

Si prefieres escucharnos discutir en más detalle cómo hacer un presupuesto, puedes hacerlo a través de tu iPhone o en tu Android. Puedes escucharnos también en YouTube. Visita nuestra página web para ver todos los otros episodios: www.elementalpodcast.cl

Foto por Charles Deluvio en Unsplash.

Las 4 grandes reglas

Revisemos, en términos generales, las reglas de Jesse Mecham. En el siguiente título las revisaremos en detalle y con ejemplos.

  • Regla Uno. Asígnale un trabajo a cada monedaLo primero que debemos hacer es ser proactivos y pensar en la finalidad que queremos asignarle a cada moneda que tenemos (solamente lo que ya tenemos en el banco, después ahondaremos en este punto). Hay que establecer prioridades y pensar en nuestras metas, luego asignarle una función a cada una de las monedas. Una forma muy visual de entender esto sería imaginar que tenemos todo nuestro dinero sobre una mesa, y frente a nosotros tenemos distintos sobres de papel con títulos como “Agua”, “Comida”, “Teléfono Celular”, “Viajes”, etc. El primer paso de nuestro presupuesto es ir poniendo cada billete dentro de los sobres y “asignarles una función o trabajo”. Obviamente, esto es mejor hacerlo con una planilla excel, o una aplicación especialmente hecha para esto, como lo es Mint YNAB. Yo personalmente uso YNAB.
  • Regla Dos. Acepta tus verdaderos gastos: Luego, tenemos que analizar los distintos tipos de gastos que tenemos y complementamos el paso anterior. Los gastos pueden ser periódicos (cuentas de la electricidad), impredecibles (accidentes o problemas de salud) o derechamente sueños lejanos (ese anillo de matrimonio que debes comprar). La clave está en pensarlos todos como si fueran mensuales y asignarles un trabajo. Esta segunda regla sirve para complementar a la primera y para poner atención a aquellas cosas que tienden a olvidarse.
  • Regla Tres. Ajústate a las circunstancias: La vida suele pegarte de formas inesperadas o simplemente este mes gastaste más de lo esperado. En ambos casos solamente tienes que ajustarte y arreglar tu presupuesto (quitar el dinero de un sobre y ponerlo en el próximo). Sin flexibilidad todos los planes fallan. Vuelve a asignarle un trabajo distinto al dinero que estaba destinado para algo de menor prioridad. Si, por ejemplo, gastaste más de lo presupuestado en salir a almorzar con tu familia, quita un poco de dinero de lo que habías presupuestado para ropa nueva.
  • Regla Cuatro. Haz envejecer tu dinero o la “Libertad Financiera”: La meta última siempre será la libertad financiera: aquel punto donde no tienes que trabajar para vivir. Hacer un presupuesto te permite acercarte a esa idea a través de empezar a utilizar dinero cada vez más viejo. ¿Te quedaste sin trabajo? No hay problema, esa es la gracia de un buen presupuesto, tienes dinero guardado de antes y puedes vivir sin problemas.

Ahora, vamos a revisarlas en mayor profundidad.

Regla Uno. Asígnale un trabajo a cada moneda

Una de las ideas más importantes que puedo transmitirles es que es fundamental ser intencional con nuestro dinero. Si no tienes una idea de qué quieres hacer, es imposible que las cosas funcionen como en tus sueños.

Simplemente la primera regla es mirar el dinero que tienes (ya sea en el banco o bajo el colchón) y decidir qué es lo que quieres que cada una de esas monedas o billetes haga. Se trata de elegir en qué vas a gastar de antemano.

 Tener un presupuesto se trata de empezar a escribir nuestro futuro.

En concreto, parte asignándole una función a tu dinero que se relacione directamente con tu sobrevivencia básica: piensa en todos los gastos necesarios para sobrevivir.

Un ejemplo: Si tienes $100 en tu cuenta bancaria comienza identificando cuánto le vas a destinar a pagar el gas, la electricidad, el agua, el internet, los teléfonos celulares, la comida, el transporte, los seguros de salud, tus deudas (créditos hipotecarios o de consumo).

Secreto: pon en tela de juicio todos tus gastos. Siempre puedes gastar menos de lo que estás gastando. A mi me sucedió que me di cuenta que estaba pagando más de lo necesario en mi plan de teléfono celular, por lo que llamé a la compañía y conseguí uno por la mitad de precio que cumplía exactamente la misma función.

Luego de que tus obligaciones básicas (tanto periódicas como semi periódicas) estén cubiertas, empieza a jugar con tu presupuesto. Toma en consideración en este punto todas tus otras prioridades que no son de sobrevivencia: viaje, gimnasios, regalos, salidas a restoranes, ropa, automóvil nuevo, etc.

 Vuelve a preguntarte: ¿qué quiero que haga el dinero por mí? Primero, quieres que cubra tus gastos básicos de sobrevivencia mes a mes.Segundo, quieres que cubra esos otros gastos ineludibles que te golpean de manera semi periódica como los impuestos cada 3 meses.Tercero, quieres que empiece a financiar todos esos sueños que siempre tuviste (si quieres viajar a fin de año y no vas guardando mes a mes es imposible que te vayas fuera del país sin endeudarte).

Finalmente, recuerda que eres un ser humano y que tienes que presupuestar para aquellas cosas que no son necesarias pero que hacen entretenida tu vida (salidas con tu pareja a un restorán, cine, bares, etc.). No eres un robot, y si tu presupuesto no considera un poco de Fun Money (dinero entretenido), vas a querer olvidar todo esto de manera inmediata.

Regla Dos: acepta tus verdaderos gastos

No olvides nunca tus obligaciones periódicas de largo plazo: el pago que debes hacer cada 3 meses como los impuestos territoriales, los cumpleaños de los suegros (¡no puedes no tener regalo!) o las matriculas escolares de principio de año.

En la Regla Dos aprendemos que ante estos gastos grandes o periódicos es mejor dividirlos en cuotas mensuales pequeñas de manera que estés preparado para el momento en que lleguen. Es decir, si un gasto de $300.000 nos toca cada 3 meses, presupuestemos 100.000 cada mes.

Los gastos que están por venir pueden ser demasiado variados: desde una pequeña cuenta (suscripción trimestral a una revista) a un gran gasto (matricula escolar anual).Piensa en el largo plazo, actúa ahora, y tendrás el dinero para hacer lo que quieras.

En este paso tenemos que poner atención a aquellos gastos que tendemos a olvidar y que no incluimos en la regla uno. No por el hecho de ser gastos infrecuentes estos dejan de ser parte de nuestros gastos verdaderos.

Jesse Mecham nos recomienda dividir estos gastos en dos categorías:

  •  Predecibles: Estos gastos predecibles son aquellos que sabemos cuándo vendrán y cuánto nos costarán (o a lo menos podemos saber esta información si ponemos atención).

Por ejemplo: las contribuciones de bienes raíces (impuesto territorial), que en Chile se pagan cada 3 meses. Otras cosas obvias son los regalos de cumpleaños, las navidades, los aniversarios, que son gastos que vienen todos los años en la misma fecha pero tendemos a olvidarlos.

Si empezamos a presupuestar con muchos meses de anticipación, juntar grandes pozos de dinero para estas cosas no cuesta nada, ya que son pequeños ítems todos los meses. Esto lo hace muchísimo más manejable que un gran golpe que terminamos cubriendo con la tarjeta de crédito una vez que llegan.

  • Impredecibles pero inevitables: Se trata de aquellas cosas que sabemos que vendrán y tendremos que gastar en algún momento, pero no sabemos exactamente cuándo ni cuánto. Puede parecer que son inútiles de presupuestar, pero en realidad no son tan erráticos como uno cree.

Por ejemplo: los gastos de salud, o los deducibles del seguro del auto. Hay que poner atención a la vida y nos daremos cuenta que si podemos predecirlos y estar preparados.

Lo interesante es que como estos gastos son poco periódicos lo que ira pasando es que iremos acumulando cerros de dinero hasta que eventualmente llegue el momento, y podremos pagarlos sin ningún problema o arrepentimiento.

Anécdota personal: Aún recuerdo una oportunidad donde mi hermana tuvo una emergencia médica y fuimos a las 2 AM a una clínica local. Después de terminar montones de exámenes (de los cuales muchos no sé todavía ni para que sirvieron y tengo mis dudas sobre su utilidad real más allá de cobrar extra) me acerqué a pagar. Por ser altas horas de la noche no estaban funcionando los sistemas interconectados de salud (isapres), por lo que tuve que desembolsar en efectivo una gran cantidad de dinero. Si no hubiera tenido dentro de mi presupuesto el item “emergencias médicas” y no hubiera estado preparado, hubiera estado en un problema severo.

 Estos gastos son similares a subir una montaña: es mucho más fácil subirla en pequeños pasos que de un gran tirón. Cuando vemos una gran cantidad y la dividimos en muchas pequeñas a lo largo de varios meses nos daremos cuenta que los sacrificios tienen que ser más periódicos y eso los hace mucho más manejables.

Foto por William Iven en Unsplash.

Regla tres: Ajústate a las circunstancias

Amoldarse a las circunstancias, a los golpes o los cambios que nos da la vida, es fundamental si queremos tener un presupuesto exitoso. Cuando hacemos un plan sin lugar para modificaciones o márgenes este tiende a fallar miserablemente. Este es el margen de seguridad de los presupuestos.

Nuestro presupuesto tiene que tener flexibilidad ya que es un reflejo de la vida, que es muy variable.

Si, por ejemplo, teníamos presupuestados $100 a un viaje y $10 para salir a comer con tu pareja, y gastaste $15 en la comida, tendrás que aceptar que el monto de tu viaje bajará a $95. El dinero no sale de los árboles y cuando tomamos una decisión quiere decir que estamos dándole una prioridad a nuestro dinero.

Bajo mi perspectiva, no hay mejor forma de rendirnos cuenta a nosotros mismos que ajustando un presupuesto.

Cuando sabes que si gastas de más estarás quitándole dinero a otra prioridad o meta, se vuelve muchísimo más fácil responder esas malditas preguntas que revisábamos al principio: ¿debería comprar esto? Con un presupuesto tienes un sistema en marcha que responde constantemente esta pregunta y tomas decisiones financiera muchísimo más inteligentes.

Finalmente, hay veces que la vida te golpea, una enfermedad aparece o simplemente pierdes tu trabajo. Estos son los momentos donde el presupuesto es el arma secreta de sobrevivencia. Cuando te pasa algo así en vez de caer en la miseria porque tendrás que ajustar todo tu presupuesto, debes agradecer que es el presupuesto lo que te mantiene vivo. Si estuvieras desordenado no sabrías cuánto ni cómo vas a sobrevivir. Con el presupuesto, está todo bajo control.

Regla cuatro: envejece tu dinero

Lo importante del dinero es llegar al punto donde no tendrías problema para pagar las cuentas si el próximo sueldo no llega. Lo importante del dinero es alcanzar la Libertad Financiera.

Si tienes “ahorrado” o “asignado dinero” suficiente para un mes de gastos, esto quiere decir que puedes pasar un mes completo sin ganar absolutamente nada y puedes sobrevivir. Aumenta esto a 1 año y eres libre de trabajar por un año. Aumenta esto por 50 años y eres libre financieramente para toda tu vida. Si tu presupuesto tiene un ítem que se llama libertad financiera, estás presupuestando para ser libre del dinero.

Cuán viejo es tu dinero se puede medir con la diferencia entre el tiempo en que ganaste el dinero y el momento en que gastaste ese dinero. La meta es inicialmente de un mes (Vivir con el sueldo de hace un mes), pero en realidad esta meta de libertad financiera depende de todas las personas y 1 día es mejor que cero.

Piénsalo así, si estás presupuestando (ahorrando) para vivir con dinero “viejo”, vas a llegar a un punto donde vas a poder no trabajar un mes completo y sobrevivir. Luego, vas a poder vivir 2, 3, 5, 10 meses sin trabajar y sobrevivir. Eventualmente, tendrás dinero suficiente para que, debidamente invertido, puedas vivir infinitamente sin trabajar. Eso, es la libertad financiera.

Un ejercicio práctico

Imaginemos que tengo $500.000 en mi cuenta del banco. Al momento de sentarme a hacer el presupuesto, lo primero que debemos pensar son en aquellos gastos básicos de supervivencia, como por ejemplo:

  •  Luz
  • Agua
  • Gas

Luego, empiezo a pensar en aquellos gastos que son de frecuencia irregular pero que son predecibles:

  • Impuesto territorial (cada 3 meses)
  • Cumpleaños Pareja (en 6 meses más)

Luego, pienso en todos aquellos gastos irregulares impredecibles:

  •  Urgencias médicas

Finalmente, pienso en todos los sueños y prioridades que tengo fuera de las categorías anteriores:

  • Vacaciones (en 12 meses más)
  • Automóvil nuevo (en 2 años más)

Una vez que ya pensé en todas las categorías, en ese orden, empiezo a distribuir el dinero en base a cada una de ellas:

  • Luz: $20.000
  • Agua: $25.000
  • Gas: $20.000
  • Impuesto Territorial: $100.000 ($300.000 dividido 3)
  • Cumpleaños pareja: $20.000 ($120.000 dividido 6)
  • Urgencia médica: $50.000 ($150.000 dividido 3)
  • Vacaciones: $20.000 ($240.000 dividido 12)
  • Automóvil nuevo: $50.000 ($1.200.000 en 24 meses)

En este punto me doy cuenta que he presupuestado $305.000 de $500.000 y decido agregar un nuevo fondo que se llame Libertad Financiera:

  • Luz: $20.000
  • Agua: $25.000
  • Gas: $20.000
  • Impuesto Territorial: $100.000 ($300.000 dividido 3)
  • Cumpleaños pareja: $20.000 ($120.000 dividido 6)
  • Urgencia médica: $50.000 ($150.000 dividido 3)
  • Vacaciones: $20.000 ($240.000 dividido 12)
  • Automóvil nuevo: $50.000 ($1.200.000 en 24 meses)
  • Libertad Financiera: $195.000 (así, si logro mantener estos gastos, en dos meses seré capaz de vivir con el dinero de hace un mes).

Para conocer más

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